TRANSVULCANIA 2016

Por qué corremos ultras? Por esto...

Una semana de vacaciones en una preciosa isla, con una maravillosa compañía. Noche tras noche llegar agotados a la cama, después de haber aprovechado el día a tope, visitado rincones impresionantes y disfrutando de una gastronomía sin igual. Hay una mejor manera de aclimatarse y prepararse para una gran carrera?


Por fin ha llegado el tan ansiado momento, y en una caravana de autobuses bajamos hacia el Faro de Fuencaliente. Ya empezamos a oír de fondo la música que, a ritmo de rock and roll, nos va a ir poco acelerando el pulso. Pegado hombro con hombro a Jose, entre alrededor de 1.800 corredores, me sumerjo en mis pensamientos. En estos momentos apenas hablamos, pero nos sentimos acompañados mutuamente, como si nos sobrecogiese un poco de mas el ambiente.


Cuando termina la cuenta atrás y se lanza la carrera, ya se pueden adivinar los frontales de los primeros subiendo en dirección a Los Canarios, mientras nosotros no nos hemos movido del sitio. Trotado tranquilamente rodeamos el faro y enlazamos con un estrecho sendero en el que se producen grandes tapones. Nos lo tomamos con tranquilidad, tenemos por delante muchas horas para correr. 

En una de estas paradas nos encontramos con Davinia, con la que compartiremos un buen trecho de camino a Los Canarios, y con la que más tarde compartiré kilómetros y agradable conversación. La llegada al pueblo y primer avituallamiento es impresionante, nunca había visto algo así. La gente se agolpa a los lados, dejando un pasillo por las empinadas calles por donde es imposible no correr a tope, empujado por el aliento de las cientos de personas que nos animan y aplauden como si fuésemos los primeros. Gracias a todos!!


La siguiente parada es en Las Deseadas, de donde nos separan 10 kilómetros y 1.250 metros de ascenso sin tregua. Se trata de un sendero que pasa muy cerca de los cráteres de diferentes volcanes. Es algo increíble, imposible no quedarse perplejo, sobre todo al ver aparecer entre las nubes al Teide. Momentos únicos, que recuerdo mientras voy bajando hacia el avituallamiento de El Pilar, donde esperan nuestras familias y amigos. Momento en el que me cambio las zapatillas, puesto que ha llegado el momento de correr.


Casi 7 kilómetros de pista ancha en ligero ascenso, donde no dejo de correr en ningún momento, y llegamos a El Reventón, Rápido avituallamiento y a por las duras pendientes que, tras pasar por un punto de control médico, nos conducirán hasta el Pico de La Nieve. En bastantes tramos coincido con Davinia, y compartimos vivencias de esta y otras carreras. Y es en este punto donde, como tenía pensado, comienza mi carrera. Me hidrato bien, lleno los bidones, y salgo a tope hacia el Pico de la Cruz. Hasta ahora iba un poco por encima del peor horario previsto, pero rompiendo con esa tónica, empiezo a rebajar minutos y acercarme poco a poco a las previsiones óptimas.


Tras dejar atrás las rampas más duras, y sin dejar de adelantar a multitud de corredores, llego al Roque de los Muchachos, el punto más alto de la carrera, donde ya "solo" queda bajar. Todo va encajando, y me encuantro con muchas fuerzas, así que, sin perder la concentración comienzo este nuevo tramo hasta la Torre del Time. Bajo rápido, disfrutando, repasando mentalmento cómo quiero que me salga el resto. Y sin apenas darme cuenta he recorrido los primeros 1.200 metros de bajada. Por delante, otros 1.500 desnivel, con rampas fortísimas y terreno cambiante, y en pocos tramos fácil.


Pero ahora si, ya veo el Puerto de Tazacorte. Un zigzagueante sendero empedrado, y prácticamente estará hecho. Un pequeño respiro y me lanzo a tumba abierta jaleado por la gente que anima en cada curva. Bajando unos largos escalones llego a la playa y me encuentro con Eva. Me vuelve a trasmitir su inagotable fuerza, y salgo rápidamente buscando el Barranco de las Angustias.


No paro de correr, no pienso en nada mas que en no detenerme, pero las durísimas rampas que suben hasta Los Llanos de Aridane me hacen ponerme a caminar. Pero en cuanto la pendiente se hace un poco mas leve, vuelvo a correr. Y cuando tras realizar un giro a la derecha veo la inmensa recta que tanto esperaba ver, aprieto los dientes, y aguantando el dolor de piernas, corro sin dejar nada, cada vez mas rápido.

Es el momento de dejar aflorar las sensaciones, de que se encharquen los ojos, de dejarse llevar y disfrutar del momento. De agradecer a Jose su compañía y buen humor, a Vanesa, además de admirar su fortaleza, los días pasados en la isla. A Ariadna y Hugo los buenos momentos que han pasado con Elena y Alejandro, y a ellos, como no, su incondicional apoyo. A Borja y Desy, su sonrisa y paciencia infinita. Y como no a Eva, siempre ahí. Siempre positiva. Siempre firme y cariñosa. Siempre SI.


Pero haciéndome volver a la realidad, se encuentran Alejandro y Elena esperándome en la última curva, para acompañarme, como ya es costumbre, a cruzar la linea de meta. Linea de meta absolutamente atestada de gente animando, y empujandonos a cruzar el arco de meta en 12 horas y 19 minutos. Gran carrera de impensables contrastes, grandiosos paisajes  y desbocadas emociones. Sin duda, volveremos.




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Comentarios

  1. Eres un fenómeno y me da que vamos a compartir muchos momentos juntos. Gracias por todo.

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