MAM 2015

Muy buenas sensaciones


Ya estamos en el MAM...que ganas de que llegara, y cuantas dudas traigo en la mochila que hoy llevaré por las cimas de Guadarrama. Finalmente, es el corazón y no la cabeza,  quien hace que hoy vuelva a estar en la linea de salida de esta preciosa carrera.

Para variar no cambio mi estrategia conservadora. Salgo en la parte trasera del pelotón, a un ritmo tranquilo pero sin dejar de correr, que me llevará en una hora y diez minutos al Puerto de Navacerrada. Aquí, un completo avituallamiento, en el que apenas me detengo, y a encarar la nueva subida a Bola de este año.

Sinceramente no me ha gustado mucho. Se rodea mucho, en momentos no se gana altura, pero al final invierto prácticamente el mismo tiempo que en otras ocasiones en llegar a cima. Pero la bajada por la Loma del Noruego si es la de siempre. Técnica y divertida al principio, y tras unos sube y baja, rápida hasta Cotos.



Tras comer algo de fruta, subimos en nutrido pelotón hasta Peña Citores, donde el terreno se abre y cada uno vuelve a su ritmo natural, que en mi caso va a ser bastante mayor del que llevaba, para llevarme a coronar Peñalara en algo más de 3 horas y 7 minutos. Me encuentro pletórico, y me lanzo hacia Cotos disfrutando enormemente de la bajada, pero sin quitar la vista de Cabeza de Hierro, donde parece que unos nubarrones negros se agarran con fuerza.

Subida la de Cabezas dura, larga, donde este año hasta pasamos frío, puesto que nos llega a granizar. Trepando con pies y manos, finalmente terminamos el tramo mas duro, y respiro aliviado. Hacía tiempo que no pasaba un mal rato en una carrera, pero ya está superado. Ya no llueve, y conforme vamos perdiendo altura, se va recuperando la temperatura, con lo que vuelvo a las sensaciones positivas.


Y sin darme cuenta estamos otra vez en el Puerto de Navacerrada. Como algo, poco, lo justo para afrontar con fuerzas los escasos 8 kilómetros que quedan. Comienzo a bajar con ritmo ágil, y pronto alcanzo a un compañero con el que compartiré toda la bajada. Nos imponemos un ritmo cómodo, pero este va aumentado a medida que pasan los kilómetros, para llegar a meta apretando los dientes para conseguir bajar el tiempo del año pasado en casi 20 minutos. Sin duda muy buenas sensaciones, que espero me hagan afrontar el GTP de este año con garantías y optimismo.


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