CARRERA DE NAVIDAD DE CERCEDILLA 2011


VIII Trabuco Trail Race

Equivalente a la San Silvestre Vallecana en su versión montañera, será la última carrera de montaña que correré este año. Magnífica oportunidad para volver a ver a toda la gente con la que llevo coincidiendo todo el año en diversas pruebas, y que no quiere perder la ocasión de despedir el año de una manera inmejorable corriendo por la sierra de Guadarrama.


Tras el parón desde la Yeti Trail, es la primera vez que vuelvo a tocar el monte, y me tomo la carrera de hoy  como una reflexión sobre un año en el que mi percepción de la montaña ha cambiado de ángulo. En principio es solo eso, un simple cambio de enfoque, pero que me hace disfrutar más de algunos aspectos y dejar en un segundo plano otros.

Es posible que sea el año en el que más desnivel haya acumulado, pero no he ascendido ningún gran pico. Puede ser también que haya estado más tiempo y recorrido más kilómetros por la montaña que ningún otro año, pero apenas he conocido lugares nuevos. Entonces, por qué correr?

Cuando llegas a una cima, con el corazón latiendo aceleradamente, y con la respiración tan forzada que apenas puedes articular una palabra sin ahogarte, te invade una sensación de felicidad, libertad y euforia difícil de describir. Luego te lanzas ladera abajo corriendo a toda velocidad, saltando de roca en roca, disfrutando de cada curva, apurando cada zancada e intentando no terminar con los huesos en el suelo por no haber podido controlar algún inesperado tropezón.

Aunque me considero un mero aspirante a trail runner, me sorprendo al comprobar que en este mundo las distancias se acortan y los desniveles parecen diluirse. Cómo imaginar hace unos años, que sería capaz de recorrer Cuerda Larga en algo menos de 3 horas? Como podría adivinar tiempo atrás, que un recorrido marcado en 4 horas, podría recorrerse en apenas hora y media?

A pesar de estar siempre pendiente del cronómetro, midiendo tiempos distancias y desniveles, de los madrugones, la noche, el frio o el calor, todavía sigue quedando hueco para el disfrute. Espectaculares amaneceres, puestas de sol inolvidables, la sensación de sentirte insignificante corriendo bajo un cielo estrellado, una cima solitaria o el bullicio de la línea de salida de una carrera, compensan con creces todos los esfuerzos realizados.


De manera que, inmerso en mis reflexiones, va transcurriendo una carrera sin demasiado desnivel ni terreno técnico, pero que si tiene en los últimos kilómetros tramos de bajada muy disfrutones. Magnifico día para despedir el año corriendo y soñando en futuros proyectos. Así que, casi con toda seguridad, será hasta el año que viene. ¡¡Feliz año!!


 

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