Garmo Negro

Son las 6:30 de la mañana cuando salimos del refugio. Ponemos las focas bajo una ligera lluvia. Las esperanzas en la ascensión de hoy no son muchas. Tímidos comentarios acerca de cómo hemos pasado la noche o qué ruta seguir, distraen  la atención sobre la meteorología.
Enlazamos cada una de las revueltas del camino que atraviesa el bosque de la zona baja, con un paso que nos hace ganar altura lentamente. No ha trascurrido una hora desde la salida del refugio, cuando nos calzamos las tablas. Ni el ánimo ni el tiempo mejoran, pero no tener que cargar con el peso de los esquís nos permite aumentar el ritmo.
Atravesamos la Mallata baja y la ligera lluvia que nos ha acompañado hasta ahora cesa. Una dura pala nos conduce a la Mallata alta, donde nos recibe una espesa niebla, que no nos abandonará hasta la pala cimera.


El día nos regala unas limitadas vistas, pero que, a nuestros acostumbrados  ojos a un límite de visión de unos pocos metros durante horas, nos parecen maravillosas. Disfrutamos de unos minutos de buen tiempo en la cima del Garmo Negro.  Empujados por la llegada de abundante niebla, nos lanzamos hacia un difícil descenso, que finalmente nos devuelve a la umbría del bosque.
Ha sido una escapada relámpago. 1.400 metros de desnivel para subir un pico que resultó no ser nada fácil. Cansancio, satisfacción y motivación, se mezclan para hacer que la ascensión quede en el recuerdo durante mucho tiempo.

TRACK:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=864445

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